El labio leporino, también conocido como labio hendido o fisurado, es una malformación congénita que ocurre cuando el labio superior no se cierra completamente durante el desarrollo fetal.
Esta abertura puede variar en tamaño, desde una pequeña muesca hasta una hendidura que se extiende hasta la nariz. Algunos bebés con labio leporino también pueden tener paladar hendido, que es una abertura en el techo de la boca.
Causas:
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Factores genéticos:
La predisposición genética puede aumentar el riesgo de labio leporino.
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Factores ambientales:
El consumo de alcohol, drogas o ciertos medicamentos durante el embarazo, así como la exposición a radiación o infecciones, también pueden contribuir.
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Deficiencias nutricionales:
La falta de ácido fólico durante el embarazo puede aumentar el riesgo.
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Síndromes genéticos:
Algunos síndromes como el de Van der Woude y el de Siderius, están asociados con labio leporino y paladar hendido.
Tratamiento:
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Cirugía:
La cirugía es el tratamiento principal para corregir el labio leporino y el paladar hendido.
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Cuidados adicionales:
Algunos niños pueden requerir cuidados adicionales como terapia del habla, ortodoncia y cirugías adicionales para corregir problemas relacionados con el habla, la alimentación y la apariencia facial.
Impacto:
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Problemas de alimentación:
La abertura en el labio puede dificultar la lactancia materna o la alimentación con biberón.
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Problemas del habla:
La fisura en el labio o paladar puede afectar el desarrollo del habla.
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Infecciones de oído:
Los niños con labio leporino y paladar hendido pueden ser más propensos a infecciones de oído.
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Problemas dentales:
Pueden existir dificultades en la erupción y alineación de los dientes.





