Fractura Lefort I
La fractura de Le Fort I es una fractura horizontal del maxilar superior que separa el paladar duro y la parte baja del maxilar del resto de la estructura facial. Este tipo de lesión, que forma parte de la clasificación de las fracturas del tercio medio facial, fue descrita por el cirujano francés René Le Fort a principios del siglo XX.
Características de la fractura Le Fort I
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Trayectoria:
La fractura se extiende horizontalmente a través del maxilar superior, pasando por las placas pterigoideas del hueso esfenoides, el tabique nasal y el hueso palatino, por encima de los dientes.
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Mecanismo:
Suele ser el resultado de un impacto de baja energía dirigido hacia abajo sobre el maxilar superior, justo debajo de la nariz y por encima de los dientes.
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Movilidad:
El signo más distintivo es la movilidad de la porción del maxilar que contiene los dientes y el paladar, lo que da lugar a la descripción de “paladar flotante”. -
Causas comunes:
Puede ser provocada por traumatismos contusos, como accidentes de tráfico, caídas o agresiones.
Signos y síntomas
Además de la movilidad del maxilar superior, esta fractura puede manifestarse con los siguientes síntomas:
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Hinchazón del tercio medio de la cara.
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Sangrado nasal intenso (nasofaríngeo).
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Dolor.
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Maloclusión, es decir, un cambio en la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan al cerrar la boca.
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Laceraciones dentro de la boca.
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Retrusión facial (la cara puede parecer más hundida si no se trata la fractura).
Diagnóstico y tratamiento
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Diagnóstico: Se confirma mediante una tomografía computarizada (TC) de la cara, que permite visualizar el patrón de la fractura.
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Tratamiento: Requiere atención especializada, generalmente por un cirujano maxilofacial. El tratamiento principal es la cirugía para estabilizar los huesos fracturados mediante placas y tornillos.
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Fijación: A menudo se utiliza la fijación intermaxilar (FMI) para inmovilizar el maxilar mientras cicatriza.
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Consecuencias de la falta de tratamiento: La falta de intervención puede derivar en problemas funcionales, como dificultad para masticar y hablar, así como alteraciones estéticas, como asimetrías faciales





