Implantes Óseos

Los implantes óseos, también conocidos como injertos óseos, son un procedimiento quirúrgico para reemplazar o regenerar hueso.

El material de injerto puede ser del propio paciente (autoinjerto), de un donante (aloinjerto), de animales (xenoinjerto) o de origen sintético. Se utilizan para reparar defectos óseos causados por fracturas, tumores o para preparar el hueso para futuros implantes dentales. 

Tipos de implantes óseos

  • Autoinjerto: 

         El tejido óseo se extrae de otra parte del cuerpo del propio paciente, como las costillas o la               cadera. 

  • Aloinjerto:

    Proviene de un donante humano fallecido, examinado y procesado por bancos de tejidos. 

  • Xenoinjerto:

    Se obtiene de una especie diferente, comúnmente de origen animal como porcino o bovino, y se procesa químicamente. 

  • Injerto sintético:

    Material artificial creado para imitar el hueso. 

¿Cuándo se realizan?

  • Fracturas: Para reparar fracturas graves o complejas. 

  • Tumores: Para reemplazar el hueso perdido a causa de un tumor. 

  • Implantes dentales: Cuando el paciente no tiene suficiente hueso en la mandíbula o maxilar para colocar un implante dental, ya sea por pérdida ósea o por otras condiciones. 

  • Reconstrucción: Para corregir defectos óseos de origen congénito o por traumatismos. 

¿Cómo funcionan?

  • El injerto óseo sirve como un andamio o soporte para que el cuerpo pueda crear hueso nuevo.

  • Con el tiempo, las células del paciente se integran en el injerto, que es reemplazado gradualmente por hueso vivo. 

Consideraciones importantes

  • La zona que recibe el injerto debe protegerse para evitar la contaminación y asegurar la curación. 

  • Puede ser necesario esperar varios meses para que el injerto se integre completamente antes de realizar otros procedimientos, como la colocación de implantes dentales. 

  • A menudo, el procedimiento se combina con plasma rico en plaquetas para estimular la regeneración óseo.